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Autoretrato

AUTORETRATO POR JORGE MARTÍNEZ MEJÍA Tenés ojos de loco, me dijeron, pero tu cráneo no es de cristal, no se quiebra con palabras. Lo sé, dije. Estoy bien configurado, tengo clase suficiente. Escribo mi autorretrato. Con la cabeza inclinada, un poco hacia adelante. Leo y mis ojos no se apagan con la luz. Afuera, el ruido callejero corta en rayas cruzadas, el aire espeso. Corrí con el cuerpo de mi hijo muerto. El olor de la morgue, la axila morada, mis ojos arrancados de llorar. Mis discípulos gritaron en pleno mediodía. El bar de los escándalos sabe de mis poemas. Almas desolladas. ¿Qué es un poeta con los ojos arrancados, sin leer ni escuchar? Yo soy Yorch, les dije, ladrón de libros y destructor de catedrales. Soy un chistosito explosivo, el sisimite arlequín de un pueblo lenca. Organizo mítines políticos para niños, jóvenes y ancianos. Tengo la cabeza de flecha, rapada con cuarzo y pedernal azulito. Soy un olvidado campeón, un bailarín de cantinas desaparecidas. Pinté mura...

De la vanguardia al Grado Cero de la literatura: Itinerarios de la poesía centroamericana

POR JORGE MARTÍNEZ MEJÍA Resumen El presente artículo ofrece una cartografía crítica de la poesía centroamericana desde sus cimientos modernistas hasta las manifestaciones contemporáneas, articulada desde la perspectiva del Movimiento Literario Poetas del Grado Cero. A partir de una conversación realizada en el marco del Festival de Poesía de Leiria (Portugal, 2022), en conmemoración de los 400 años de la muerte del trovador Francisco Rodríguez Lobo, se propone un álbum de figuras imprescindibles cuya obra ha configurado los contornos de una tradición poética regional. El ensayo sostiene que la poesía centroamericana se ha construido mediante una tensión dialéctica entre el canon y la transgresión, entre la solemnidad académica y la urgencia del habla cotidiana, tensión que el movimiento Poetas del Grado Cero asume como principio estético y político. Palabras clave: poesía centroamericana, vanguardia, modernismo, Poetas del Grado Cero, Honduras, canon literario. 1. Marco co...

DESCUBRIR LA LUZ EN LA NOCHE DE TOCOA

    Por Jorge Martínez Mejía A Juan López   En las grietas de la noche de Tocoa, cuando el neón parpadea sobre la palma africana, nuestra dulce prisión, me arropo en el murmullo de millones de grillos: no estoy solo. La noche de Tocoa es larga. Siempre alguien nos ataca, al acostarnos. En pleno sueño nos ataca. Un televisor destartalado zumbando en la sala. Alguien se cuela por las rendijas de la iglesia, golpea las sábanas al acostarnos, susurra en nuestras pesadillas. De hombre a hombre, bajo un foco titubeante del alumbrado público, Carlos Escaleras me miró: “Tocoa es una canción sin fin, una larga fosa”. Lo sé, porque mis pasos crujen en el bosque de palma, un tocadiscos rayado girando al revés. A veinte cuadras bajo tierra, nuestros hermanos calientan el camino. El aire de Tocoa es un abrazo de aire que sopla desde Botaderos, un ventilador antiguo que mueve millares de hojas para calmar el incendio. Carlos, con su voz de radio...

Ojo de bestia, la sincera contradicción de la búsqueda

  Jorge Martínez Mejía (Imagen de Lyure Martínez, 2022) Por Óscar Urtecho Ojo de bestia es un libro que refleja la búsqueda y las contradicciones sobre la concepción misma de la poesía que su autor tiene. Esta es una virtud. Si estas contradicciones no se evidenciaran, estaríamos ante un autor que cae en un cliché: ¿cuántos no han pretendido refundar la poesía? Pero en Jorge Martínez, que reniega de la palabra poética delicada y académica, cuando lo leemos encontramos la palabra poética delicada y académica, y también el más humano lenguaje del barrio y las reuniones de amigos. Encontramos un intento genuino de transmitir su experiencia vital, pero también referencias a Michel Foucault y otros autores de reconocida calaña académica. Ojo de bestia intenta dejar de ser poesía de gabinete, de académico rodeado de libros, para convertirse en una poética de lo real. Lo real en esta poesía es la violencia que se vive en Honduras, pero también el lenguaje popular, lo real es la vida. Mart...

YORCH: UN ANDROIDE ASESINO DE POETAS

  Portada de Ojo de bestia,  el primer libro hondureño cuya imagen de portada fue diseñada por una inteligencia artificial. Bajo el cuidado editorial de La Hermandad de la Uva, sale la primera edición de "Ojo de bestia", del escritor hondureño Jorge Martínez Mejía. Por Juan José Bueso Similar a Roy Batty, el replicante demasiado humano de la película Blade Runner (1982), Jorge Martínez Mejía, nos dice en Ojo de bestia que “Son espejismos los poemas, no dicen nada”, que todos los versos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Para Yorch “la poesía es otra cosa”, por eso se pregunta si “solo está hecha de palabras” y por eso mismo, descarga su artillería y hartazgo contra lo que se considera poesía y en similar escala, contra los poetas; en especial, los diletantes que pululan -ahora más que nunca- en nuestro patio, con la venia de las mayorías de la minoría cultural. A ellos les llama “profetas mudos”, “turistas de la república de las letras” y los acorrala como ...

Otra deconstrucción: El manifiesto de “Los poetas del grado cero” y la reconfiguración actual del sistema literario en Honduras

Por José A. Sánchez Carbó Universidad Iberoamericana Puebla y   Alejandro Palma Castro Benemérita Universidad Autónoma de Puebla En octubre de 2016 se congregaron en el Centre de Recherches Latino-Américaines (CRLA-Archivos) de la Universidad de Poitiers más de un centenar de investigadores de diversas instituciones educativas de Europa y América, motivados por la idea de compartir una reflexión, desde sus diversas líneas de investigación, sobre lo que han significado las dos últimas décadas de escritura en Latinoamérica. Partiendo de una idea casi generalizada para la creación y la crítica literaria de un rompimiento con las tradiciones e imaginarios literarios previos y el advenimiento de nuevas estéticas desde una generación de artistas fuertemente influidos por los sistemas digitales de información y otros factores sociales y políticos de cambio, durante los días 12, 13 y 14 de octubre, se presentaron diversas ponencias encaminadas a discutir un posible estado de la cuestión. A...

Recital Nacion juvenil de poesía Honduras.

Helen Umaña: Sobre el mundo es un puñado de polvo

  Por Helen Umaña Jorge Martínez Mejía (Las Vegas, Santa Bárbara, 1964) escribió  El mundo es un puñado de polvo  (2011), novela que, en lugar de proporcionar la satisfacción y alegría que otras provocan, nos llena de pesar y vergüenza porque todas las vidas de las cuales se habla (niños, jóvenes, madres, abuelas…) no son entes de ficción. Tal vez, sin excepción, son retratos de personas que, por razones de trabajo, conoció. También porque los hechos (crueles, sangrientos, delictivos o no) que se les atribuyen (como víctimas o victimarios) realmente ocurrieron en San Pedro Sula en las últimas décadas.   Histórica y socialmente son el resultado de la organización social que se impuso desde la etapa colonial con el propósito de seguir beneficiando  a los sectores poderosos y  continuar explotando a criollos, indios, y mestizos, sector al que se le negaron los elementos indispensables de una vida digna. Y lo que más pesar provoca es saber que las condiciones q...

NO SABÍA QUE EL RUMOR DE MI MAL COMPORTAMIENTO ME HABÍA HECHO GIGANTE

  NO SABÍA QUE EL RUMOR DE MI MAL COMPORTAMIENTO ME HABÍA HECHO GIGANTE Por Jorge Martínez Mejía Los tipos dedicados al arte de escribir versos desfilaban en un torrente singular, serpenteante. Arriba, en la plaza, también miles de pájaros foucalteanos gritaban hasta enloquecer. Cada uno sacaba su etiqueta de alcurnia brava. Unos, de pulcra letra dórica, otros apenas recordaban a Maiakovski. Otros, los más salvajes, tiraban a la hoguera a Roberto Sosa. Algunos más inútiles, como yo, apenas sabíamos del todo a lo que se refería el zafarrancho. El gentío se ahogaba en tropel, sin sentido y sin recompensa. A Roberto Sosa quítenle lo político y solo dejen lo poético, dije, sin saber del todo a qué venía aquello. Fui atado de inmediato y llevado de tolva en tolva fuera del gentío. Años después, en un bar de poca monta, echándome una cerveza, los lugareños se inclinaban ante el enorme signo de interrogación. Abajo del cuadro, delante del que alzaban las cervezas, decía en letras de mold...

ME ENCONTRÉ UN POETA VELOZ

  En la imagen, Pau Riba, músico y escritor catalán Me encontré un poeta veloz Por Jorge Martínez Mejía El tipo corría de verdad, era un poeta veloz en todo el sentido de la palabra.  Usaba una sudadera naiqui, de pechera gris como la panza de los monos. Esa noche, sin embargo, se transformó en un glamoroso ser de luz platónica. Afuera del bar poético llovía a cántaros, como es costumbre cada vez que un poeta intenta mostrar su responsabilidad de representarnos a todos con un puñado de palabras. El tipo estaba inquieto. Aparecía en todas partes tronándose los dedos. Tundra, decía, ocasionalmente, y salía disparado, ya con perlitas en la frente. Hay veces que la lluvia, por más poética y romántica que sea, le jode a uno la velada, decía. Alguien tendría que detener la lluvia en estos casos, decía también, separándose de la puerta de metal forjado, al ver el violento destello de un relámpago. Tendrá que responder la puta lluvia decía, mordiéndose la boca. Algún día tiene que ren...

A NUESTROS POETAS MUERTOS

  A nuestros poetas muertos   Por Jorge Martínez Mejía No se derritieron con un sol sampedrano de abril o junio, ni fluyeron por el Ulúa flotando como ramas arrancadas en una tormenta; nuestros poetas muertos se murieron de lejanía, de versos invisibles, inaudibles, escritos para ciegos. Partieron sin contar su historia verdadera, sin recordar su infancia, su falta de amamantamiento, su carencia de leche materna. Algunos soñaron el calorcito de un útero y al nacer se calcinaron en el comal del cielo. No dejaron ningún verso memorable y nadie escribió para sus poemas un prólogo que valiera la pena. No tuvieron antología y en la noche de su recital, miles de pájaros cacarearon hasta el amanecer sin dejarles leer una tan sola palabra. Por eso, para nuestros poetas muertos, es muy importante que escribamos éste réquiem, seguro que, como ellos, será tirado al cesto del olvido. Sin decir nada más, y con la certeza de que todo podría repetirse, y que este, su seguro servidor, part...

PUENTE DE LOS HOMBRES HUMILLADOS

  Imagen de Jorge Martínez Mejía Por Jorge Martínez Mejía PUENTE DE LOS HOMBRES HUMILLADOS   Mi viejo camarada, poeta, decidió construir, dulcemente, un puente infinito, para que pasaran por él, uno a uno, los hombres humillados de la tierra. Ahí van, como animales devastados, heridos de frío, sujetos sin nombre, sin voz, sin presente, sin mañana, sin salida a ningún lado. Ahí van. Algunos llevan, a rastras, viejas latas, otros apilan en sus cuellos inútiles colguijes, que en otro tiempo, quizás, fueron recuerdos. Del otro lado solo hay cenizas. Huellas de antiguos incendios, balazos, crismas reventadas, manchas de sangre en las paredes, grafitis y rayones con el hueso. Del otro lado del puente, la bruma apenas deja ver cientos de cuerpos amontonados, amarillentas falanges regadas por el suelo, hilos de sangre coagulada. Del otro lado del puente, en los hospitales, en las cárceles, en las habitaciones olvidadas, en los autobuses convertidos en chatarra, en las morgues, en ...

¿Qué fue de la literatura?

  Rafael García Maldonado A Ismael Rojas y Eduardo Riestra Vargas Llosa escribió hace diez años un lúcido y profético ensayo, La civilización del espectáculo, y recientemente César Antonio Molina ha publicado el extraordinario ¡Qué bello será vivir sin cultura! Ambos tratan por igual, junto con L’après littérature, de reciente publicación en Francia por Alain Finkielkraut, la desasosegante realidad de que la Cultura, la gran Cultura, que suponía un esfuerzo y una ganancia espiritual sin par del ser humano, ha dejado paso a un inane y políticamente correcto entretenimiento con la anuencia de la sociedad, la industria y la crítica. Hace unos años un escritor y crítico literario dijo en una entrevista algo que fue para mí providencial: “Hoy día nadie publicaría a Faulkner”. Ese aserto, con el que coincidía plenamente entonces y coincido más ahora, me hizo escribir un libro entero, donde me servía del hijo español de Faulkner, Juan Benet, para explicar mis ensayos literarios a la par ...