Ir al contenido principal

Amante diluviana







Rene Magritte, El Castillo


Por Jorge Martínez Mejía



Mi amorosa amante diluviana trae su resplandor por la mañana. Esta no es la capital de ningún país, es la capital de las ventanas. Con astucia me deslizo entre amasijos de signos blandos, cómicos y horribles. Ayer abrieron de tajo la calle del Guanacaste y se pudo ver la tripa pública y las piedras negras en el corte.


La atractiva hediondez era perfecta. En la notable incisión rectangular, pactados por cultos expatriados y apátridas nativos, podían verse trampas, caparazones, fábricas de alambre, caramelos de leche falsa, rieles de oro de futuros tranvías, limusinas y vertiginosos mazazos en la nuca.


Un viejo trabajador, sin guantes y sin nada, atado a una enorme y gruesa cuerda, atizaba la oscura ratonera:


–¡Dale duro, dale, dale, dale, dale! ¡Que salga la puta, que salga de una vez por todas!

–¡Más duro, más a fondo! ¡Más, más más…!

–¡Ahí, ahí está…más a la derecha, un poco más a la derecha y basta!


En el vergonzoso sol de estas mañanas, mi amorosa amante diluviana, mi puta patria, apenas puede soñarse como una sórdida roca sepultada.


–¡Te dije que ya estuvo!



En fin, sé que a nadie gustará mi pobre, vieja y puta patria, y no me interesa. Todos querrán a una joven mujer bella. Yo solo miro la enorme roca negra, sangrante, colgada de los garfios.
















......................

Comentarios

Entradas populares de este blog

ODA AL PAISANO INEVITABLE: A propósito de la vanguardia en Nicaragua

Rubén Darío Por Jorge Martínez Mejía José Coronel Urtecho escribió en 1927, a los 21 años, el poema Oda a Rubén Darío. Se trata de una de las piezas literarias que marcan el inicio de la literatura de vanguardia en Centroamérica. Una oda es un poema homenaje, escrito para glorificar o enaltecer una figura. La Oda a Rubén Darío es, más que una lisonja o una exaltación del renovador de la poesía hispanoamericana, una carta de despedida, el recuento de la tensión que provoca una figura idealizada que no soporta el examen a la luz de la verdad del hombre existencial del siglo XX. Se trata de una pieza en tres partes, con un carácter más elegíaco que apologético. En la primera parte se puede leer un epígrafe de Rubén Darío que dice:                                     ¿Ella? No la a...

LA SED DE BALAM, UN ANÁLISIS CRÍTICO DE "EL ÁRBOL DE LOS PAÑUELOS" DE JULIO ESCOTO

Jaguar Por Jorge Martínez Mejía Críticos de literatura, estudiosos de las letras hondureñas y estudiantes, han analizado la obra de Julio Escoto, particularmente su novela El árbol de los pañuelos (1972). Se han producido ensayos y tesis de maestría y doctorado, abordando distintos aspectos de la obra. Sin embargo, la relación tensa entre el protagonista y las figuras de autoridad no han sido analizadas desde la perspectiva de la sociocrítica.  Quien más se aproxima para hacer este abordaje es Héctor Miguel Leyva, indicando que “en ella ( El árbol de los pañuelos ) encuentran en la Historia a los héroes no oficiales y plantean de una forma alegórica los problemas ideológicos y prácticos de los guerrilleros del presente. En estas novelas los guerrilleros siguen siendo los protagonistas de la acción. Pero en la novelística centroamericana, como se adelantaba antes, también aparecieron los guerrilleros como personajes secundarios”, Leyva (2002). Se refiere...

DESCUBRIR LA LUZ EN LA NOCHE DE TOCOA

    Por Jorge Martínez Mejía A Juan López   En las grietas de la noche de Tocoa, cuando el neón parpadea sobre la palma africana, nuestra dulce prisión, me arropo en el murmullo de millones de grillos: no estoy solo. La noche de Tocoa es larga. Siempre alguien nos ataca, al acostarnos. En pleno sueño nos ataca. Un televisor destartalado zumbando en la sala. Alguien se cuela por las rendijas de la iglesia, golpea las sábanas al acostarnos, susurra en nuestras pesadillas. De hombre a hombre, bajo un foco titubeante del alumbrado público, Carlos Escaleras me miró: “Tocoa es una canción sin fin, una larga fosa”. Lo sé, porque mis pasos crujen en el bosque de palma, un tocadiscos rayado girando al revés. A veinte cuadras bajo tierra, nuestros hermanos calientan el camino. El aire de Tocoa es un abrazo de aire que sopla desde Botaderos, un ventilador antiguo que mueve millares de hojas para calmar el incendio. Carlos, con su voz de radio...