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MISTER K.

Darío Cálix, míster K. Por Jorge Martínez Mejía   Todos los días, después de despertarse y cepillar sus dientes, míster K. va hacia su auto, se hunde en él, lo enciende, y enciende su puto día. Todos los días pasa por la misma calle hacia su trabajo recordando que es el mismo día. Lleva consigo su rabiosa cerveza de la noche anterior y al beber un sorbo registra el sabor del óxido de una lata fabricada en un horno de esta ciudad del infierno. Puede ser una ciudad nacida en la guerra —piensa— en la guerra de las tres de la reciente madrugada. El pequeño carrito sigue su curso normal —¿verdad míster K? No se aparece ninguna patrulla. El afortunado olor a gasolina húmeda es lindo al respirar y el asfalto sigue limpio y recién llovido. Al estacionarse, míster K. siente entre las piernas su triste juguete abusado al máximo, en el sudor. Sabe que huele a esa mujer de pelo negro y largo y el sonido del ascensor lo devuelve a la realidad de su barba turbia. Todo parece re...

A VECES ME PIERDO

Jean Michel Basquiat Por Jorge Martínez Mejía A veces me pierdo. Ya no escribo, o sí, sí escribo. Reconstruyo mis antiguas calles con nuevas piedras, nuevas paredes con mis viejas tablas de niño. A veces renuncio a todo, a las letras que heredé de Rimbaud, al café verde, al viejo Baudelaire; al puñado de mis ancestros muertos, mis desusados sabios. Me dedico a olvidar con ahínco a mis viejos amigos. No trato de escribir ningún poema, no hago esfuerzo por garrapatear nada. Pinto mis nuevos laberintos sobre estropeados cajones del mercado. Saco la basura y ahí van las palabras escuchadas, las descascaradas paredes y mis sueños malditos. En uno de mis sueños camino con una bolsa de carne fresca de novillo, busco mi faja que en algún lugar he perdido. Veo a la bella mujer francesa hacerme un guiño, segura de haberme perdido. En las escaleras de mi nuevo castillo, mis vecinos dicen ¡Qué calor! Y yo empino mi cerveza o mi rojo vaso de vino como si no fuera conmigo. Salgo, compro sa...

VAS DEFERENS

      VAS DEFERENS     Por Jorge Martínez Mejía      No les llevarán ni ataúd, ni cigarrillos, ni vodkas, ni copas rotas                 ni palabras viejas o                 nuevas. Ni significados, ni significantes, ni signos, ni cubitos de hielo para sus colas cortadas, ni para sus muñones; ni se acercará nadie a escuchar si gritan o si están muertos. No sabrán nada. No serán embajadores en ninguna esquina de mala muerte. No encenderán encendedores o linternas o fósforos. No se recostarán en ninguna palmera a   mirar las olas, rotas, o   las nubes arrugadas. No tendrán ni paredes, ni túneles secretos por donde pensar escapar una noche. No vivirán, ni llegarán a viejos, ni besarán ninguna t...

Que se incendie todo

La Amorosa Comunidad Jorge Martínez Mejía Que a la Amorosa Comunidad entre todo el amor; que la cubra y la llene tanto, y que la incendie, y que no quede ni papel ni ceniza, ni ceniceros disponibles. Que se queme todo de tanto, tanto, tanto amor que entre a la Amorosa Comunidad, y que el amoroso incendio nos transporte a un espacio en el que reine el silencio, y los huéspedes, desnudos desde sus dedos, respiren como antiguos guerreros; y que los infelices y los sordos, y los vendedores de su corazón hecho chatarra, y la gente que no aprendió a silbar una canción escuchen esa música, y encuentren en un estercolero calcinado su alma limpia. Que los poetas y los bailarines griten esa noche como lobos moribundos, como perros caídos de una tormenta, y que se echen a dormir plenos como un vaso de vino, y que lloren y beban sus lágrimas, y que no vuelvan a escribir ningún poema ni a bailar como locos a mitad de la calle. Que sólo haya un silencio...

El viejo peregrino

   Por Jorge Martínez Mejía       DÍA 56. Desde que partí, el camino por el que he caminado se ha perdido. Ya no podré volver por el camino andado. Cada paso que doy se borra en el siguiente, y es cadencioso, alegre, mi camino. En algún lugar me detendré invencible, con los brazos abiertos, exiliado de todo; y el aire, el   viejo peregrino,   emigrará conmigo.

Habitación de la tarde

  Jorge Martínez Mejía (1995)           Por Jorge Martínez Mejía       Habitación de la tarde         Llega la tarde y se esparce.   A esta hora dabas al viento                         un refugio y los animales se te ofrecían callados por verte con mis ojos.   Aparecías en la sombra, sobre una rama coloreada con algas                              oscuras, sobre la cima brillante de la luna, sobre un abismo, sobre un escollo gris, ávida como las piedras.   Extrema, temeraria, tornabas en dos una caricia hecha con rígidas arenas, sepulta...

Una muestra de Las Causas Perdidas, de Jorge Martínez Mejía

...       Las causas perdidas es una de las producciones literarias que marcan una definitiva ruptura en la nueva poesía hondureña. Se trata de una colección de poemas en prosa con carácter auto testimonial del poeta Jorge Martínez Mejía. En Las causas perdidas , ha realizado un giro radical en la construcción de su poesía en relación a su obra anterior Papiro , pero sigue siendo oscura cuando es más íntima, más dolorosa; y un poco transparente y coloquial cuando se acerca a lo cotidiano. Más cercano ahora a la biografía urbana, a la vitalidad poética de su entorno. Una nueva faceta de una de las voces poéticas más importantes de Honduras en   los últimos tiempos.       LAS CAUSAS PERDIDAS     Quiero vivir como si mi tiempo fuese ilimitado. Quiero recogerme, retirarme de las ocupaciones efímeras. Pero escucho voces, voces benévolas, pasos que se aproximan y mis puertas se abren.   Rilke   ...