sábado, 23 de junio de 2018

VIGENCIA DEL MARXISMO EN LAS LUCHAS POR LA EQUIDAD Y LA JUSTICIA EN AMÉRICA LATINA






Dos piezas de "Dispersión", del artista hondureño, Léster Rodríguez 







Los trabajadores tienen no solo el derecho sino también el deber de pelear por captar y desarrollar su propia inteligencia con sentido de clase.
José “Pepe” Mujica



Es fácil señalar que el marxismo se quedó petrificado en categorías que no encajan en la realidad de América Latina, decir que responde a una colonialidad eurocéntrica, inaplicable a nuestras realidades. Probablemente sea más fácil hoy que antes, hoy que las epistemologías del sur irrumpen con absoluta justicia en un mundo hegemonizado por occidente o, mejor dicho, hegemonizado por las naciones burguesas de occidente en una globalización cultural sin precedentes. Por eso, nos encontramos en complicidad con Pepe cuando afirma que: “Nos equivocamos en no darle valor al peso que tiene la cultura real. En realidad, una sociedad, si no tiene cambio cultural, no cambia. Los cambios culturales son más costosos que los cambios materiales”.

Tal vez no fue que nos equivocamos, sino que las categorías ortodoxas del marxismo nos impedían vernos a nosotros mismos en una diferencia que, desde el marxismo, requerían homogenizarse, uniformarse para avanzar, como un monolito, hacia una sociedad “del futuro”. No se trataba de construir una “inteligencia de clase”, sino de construir una “clase social política” desde la teoría. Lo cuestionable, no del marxismo, sino de la miopía de sus promotores en nuestros espacios culturales, fue que se llegó a la subvaluación de la cultura colocándola como un apéndice de la economía. La alegoría de la pirámide social se convirtió en el estandarte que, en el fondo, nos invisibilizaba en nuestras propias identidades locales.

Decía Lenin que "Las clases sociales son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran frente a los medios de producción (relaciones que las leyes fijan y consagran), por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo y, por consiguiente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que disponen. Las clases sociales son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse del trabajo del otro por ocupar puestos diferentes en un régimen determinado de economía social".

Lo dice Lenin, quien logró articular y convertir el discurso marxista en una realidad concreta, en el corazón de una de las sociedades más atropelladas por la desigualdad en el mundo.

En este punto, vale decir que la visión dialéctica del marxismo sigue teniendo vigencia como herramienta para conocer las diferentes realidades a las que nos enfrentamos y con las cuales vemos la desigualdad en América Latina. Nuestra inteligencia diversa, articulada desde las distintas posibilidades del ser en el centro y el sur de América, de sujetos a la misma condición histórica de confrontación con el imperio del capital en nuestro propio terreno, nos debe permitir una visión emancipatoria no solo de clase, de proletariado, sino desde la pluralidad que implica el ser en condición de desigualdad en cada una de nuestras naciones. Es más, la visión de nación, de esa “nación”, liberal republicana, no puede ripostarse desde la ortodoxia marxista, requiere la recuperación de una teoría liberal, particularmente de la soberanía, que en nuestros territorios sigue siendo revolucionaria, frente a una colonialidad anquilosada, feudal y apátrida. La noción de patria, (algunos y algunas en Honduras decimos “Matria”) nación y soberanía, sigue siendo la prioridad política. La construcción de una nación no solo desde las pluralidades de civilizaciones que coexistimos en nuestro territorio, sino desde la inteligencia obrera, que implica una ética revolucionaria desde la teoría marxista, que, a mi entender, sigue siendo vigente, no solo como estandarte, sino como mira hacia la conquista de una sociedad equitativa, que coloca al ser humano por sobre el capital.















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viernes, 25 de mayo de 2018

ROLES DE GÉNERO EN LA MARA: La mujer como objeto masculinizado




Por Jorge Martínez Mejía





El presente trabajo es parte de los apuntes del proceso de mi participación en el Grupo de Trabajo sobre Maras y Pandillas, un espacio promovido por la Fundación Friedrich Ebert en Honduras para el análisis y abordaje de esta temática desde una visión progresista y respetuosa de los Derechos Humanos. 

El presente texto lo preparé como un posicionamiento en ocasión de la presentación del texto presentado por Oscar Estrada sobre las mujeres en las maras en Honduras: Cambios en la Sombra: Mujeres, Maras y Pandillas ante la represión. (Antes de comenzar la lectura, es preciso advertir que se sostiene en los fundamentos de Michel Foucault, la biopolítica como tecnología de gobierno, y los estudios de Santiago Castro-Gómez). 

Siempre se ha observado que en nuestra sociedad capitalista, uno de los rasgos iniciales de la modernidad relacionados con la mujer, consiste en la androgenización o masculinización. Ejemplos evidentes, el uso del pelo corto, de pantalones, el desenfado y funcionamiento en roles tradicionalmente masculinos; en fin, una multiplicidad de representaciones masculinas como una necesidad de integración de la mujer al mundo de la modernidad capitalista de comienzos del siglo XX. 

Es necesario observar que la lógica del poder tradicionalmente se ha percibido de una manera jerárquica. Yo sigo pensando que la estructura jerárquica del poder en la mara es una representación fidedigna a la estructura jerárquica del poder colonial, pero que debe ser estudiado en más detalle. También, siguiendo a Michel Foucault, considero que las técnicas de gobierno capitalista no se encuentran en las instituciones del Estado, ni en el Congreso, ni en la Corte Suprema, ni en el Ejecutivo, el verdadero gobierno se ejerce en el crimen de la calle, en la desinformación de los medios, en las iglesias y en universidades. Que estas técnicas de gobierno capitalista, con toda su retórica de la modernidad, cruzan a todas las estructuras sociales y las habitan, logrando reproducir patrones idénticos al patrón colonial impuesto desde la colonia (entiéndase choque de civilizaciones a partir de 1492). 

La masculinización de la mujer en la mara, sin embargo, construida sobre la base de la aceptación de pertenencia al grupo, y representada en el ritual de iniciación de doble opción: paliza o sexo colectivo, no tiene la intención de humillar o degradar a la condición de objeto per se. Sino que se orienta hacia la integración para la seguridad del colectivo. El quiebre o la fractura se da en la “elección” que hace la mujer en la preferencia de la golpiza o de sexo colectivo. 

En los dos casos, es la aceptación del sacrificio como intención de pertenencia lo que constituye el poder en la mara. 

En la mara, la fuerza no se encuentra en un punto jerárquicamente superior, es independiente a la estructura de mando; se encuentra en cualquier punto heterárquico (Es preciso visualizar la diferencia entre fuerza y estructura de mando). 

Soportar la paliza o el sexo con el colectivo significa la selección de una mujer nuevo miembro, fuerte, capaz de resistir cualquier sacrificio por el bien del colectivo. Sin embargo, la elección de sexo con el colectivo, afianza o remarca la condición femenina, inestable como característica del varón en la mara. 

La producción de castigo violento, quitar o perdonar las vidas, es un rasgo de la autoridad del soberano (véase al monarca como representación del poder colonial) o del señor feudal. Este rasgo se observa como característica retrógrada en la mara, también como una señal de autoridad. Sin embargo, infligir dolor en el ritual de iniciación es una probada de la forma de sujeción al interior del colectivo. La lealtad o fidelidad al colectivo se define en este contrato inicial. Al aceptar la condición de súbdito o miembro supeditado al colectivo, los cuerpos de los mareros, todos por igual, aportan en la construcción del poder unitario de la mara. 

El rol de la mujer, entonces, será en primera instancia similar al de los demás, estar al servicio del poder colectivo. No obstante, sus características normales de feminidad serán utilizadas como atributos de camuflaje en la sociedad en general o en las tareas específicas que se le encomienden. 

Es indudable que los mejores individuos miembros de la mara serán aquellos que manifiesten mayor ferocidad contra los adversarios territoriales. Los que se saben defender y son capaces de matar a los otros, los que son capaces de mostrarse más violentos frente a la población rival que representa mayor peligro para la raza, para la mara. 

Todo este imaginario propio del más profundo racismo colonial, se sostiene en que la muerte del adversario significa el fortalecimiento del colectivo. 

Hacia adentro del territorio propio de la mara, en su subjetividad sostenida en este crudo pensamiento colonial, la mujer que acepta el sexo con el colectivo, se centra en sus rasgos femeninos, rechazados de manera natural por el colectivo, pues a mayor femineidad, menor masculinidad, es decir, potencial de fuerza. Sin embargo, la mujer que acepta la paliza será vista con menores rasgos de femineidad, y por lo tanto, mayores rasgos de masculinidad, su aceptación es más conveniente y su imagen frente al colectivo mejor posicionada. 

El comportamiento de sacrificio es el mismo, la diferencia es la matriz colonial que excluye lo femenino por considerarlo débil frente a lo masculino. 

Cualquier similitud con la sociedad en general y las luchas de las mujeres que no piensan perder su femineidad a costa de su derecho a ser sujeto de sí misma ante la fuerza de una sociedad patriarcal, machista y capitalista, es pura coincidencia.






My Baby Blue - Heisenberg is i live


LOS POETAS DEL GRADO CERO


Vienen desnudos fumando royales rojos

Vienen borrachos brincan sobre los charcos

Los niños ríen y juegan la gente cierra todo recoge sus cuchillos sus canastos sus desgracias

Los Poetas del Grado Cero vienen con su estandarte de jirafas

El poeta Karateka hace sus catas de kung fú, muestra su bola verde su bola roja su mueca su este maje me tocó salta y se coloca en posición gong de furia estilo Chuck Norris

El poeta Cipote despedaza la catedral de una patada y enciende su chenca

La Supercera Negra grita esquizofrénica MUERTE A LA BELLEZA NADIE SE MUEVA

Super Mario arranca de un tirón la capital y la zambulle en el océano índico sopla su uña y escribe con su escalpelo a la mierda el post escriptum imbecilicum

Super Cero distribuye sus manuales de autodefensa contra la mala literatura en un apartado rincón de un bar oscuro siente la vida en su carroña asciende y escupe su bilis negra su moneda burguesa y deja caer su gloria a plena luz del día

Detrás vienen los descamisados los sesudos los fotógrafos los torcidos los asaltados los malditos maniáticos que cargan el cajón vacío de Cardona Bulnes los fantasmas de los pasillos universitarios los saturados de poesía los vendedores de pan casero el poeta de ojos asiáticos conocido como J.J. el obeso balanceándose como un árbol a punto de caerse el poeta de cabeza achicharrada con su fósforo el poeta envuelto en su cuero de vaca el poeta fantasma administrador de empresas el poeta jorobado de nuestra madre Currusté el poeta vendedor de trapos la sombra fresca del hombre que yace el cetáceo iconoclasta el poeta bilingüe y el poeta traducido al esperanto el poeta millonario de versos de a peso el poeta peinador de culos el poeta cachetón el poeta íntimo que recita un mantra entes del poema el poeta Shakira el poeta de los huidobrianos perdido en su escaparate

Más atrás los carreteros con sus altoparlantes

Lleve sus cebooollas tomatee plátanoo madúúuuro

Lleve su chile verdeeeee repoooolllooooooooo culantro fino patastilloo guineo verdeeeee

Desde el Merendón se escucha la crecida del río Bermejo  rompiendo nuevamente su camino arrastrando  celulares beepers parabólicas monitores asesinos columnas de sonido

Y más atrás en lo alto de la nada la Internacional de la Poesía organiza su Décimo Quinto Festival Universal de la Poesía Muerta

miércoles, 28 de marzo de 2018

II ENCUENTRO DE ESCRITORES CENTROAMERICANOS DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL, PANAMÁ 2018.










Delegación de escritores y escritoras hondureñas representarán a Honduras en el II Encuentro de Escritores Centroamericanos de Literatura Infantil y Juvenil, Panamá, del 18 al 22 de abril. 100 años de luz en Penonomé.
La delegación la integran Jorge Martínez Mejía, Rebeca Becerra, Víctor Ramos y Elisa Logan.



martes, 27 de marzo de 2018

SALE A LUZ LA NOVELA DE LOS POETAS DEL GRADO CERO












La pasión por la poesía de cinco poetas hondureños de la ciudad de San Pedro Sula, el involucramiento de una intelectual francesa en el asesinato del protagonista (un rebelde y bizarro escritor conocido como Yorch Martínez) y la extraordinaria aventura de recuperar la esencia muerta de la poesía en Honduras, constituyen los ingredientes de una de las novedades literarias más esperadas de los últimos años.

Una novela bien armada, ambiciosa, que incursiona en el inquieto mundo de la creación poética es la nueva obra del escritor hondureño Jorge Martínez Mejía, quien asume la autoría de este proyecto colectivo en el que intervienen los poetas Darío Calix, Nelson Ordóñez, Karen Valladares, Gustavo Campos y Yorch Martínez, integrantes de la desaparecida Logia de Los Poetas del Grado Cero, surgida en el año 2006 y desaparecida el año 2013.

Se trata de un ambicioso proyecto literario, una novela crítica y autocrítica, articulada en el ámbito de los creadores de poesía. A criterio de algunos especialistas literarios, como Hernán Antonio Bermúdez y Sara Rolla, se trata de una construcción postmoderna, capaz de crearse su propia mitología literaria que se ríe del mundo de los literatos cuestionando la banalidad y la solemnidad reinante en las letras. Pero también se ríe de sí misma, se desacraliza y se burla de su propia grandilocuencia y petulancia, por ello es divertida, audaz, osada en sus ocurrencias y valiente en sus señalamientos.

Los Poetas del Grado Cero se revela como una novela en la que se conjugan elementos testimoniales y lúdicos, en un lenguaje fresco, creativo y certeramente postmoderno, según la crítica de literatura Sara Rolla.

En palabras de Hernán Antonio Bermúdez, en la novela Los Poetas del Grado Cero se neutralizan los registros narcisistas del autor respecto de sí mismo y su grupo literario, evitando la pedantería y la insana pretensión de reconocimiento.

En Los Poetas del Grado Cero se revelan insólitas anécdotas de escritores famosos como Roberto Sosa, Eduardo Bähr, Roberto Castillo, Mario Gallardo, Roland Barthes, Luis Enrique Pérez, Claude Levy Strauss, John Bart, John Connoly, Helen Umaña, J.J. Bueso, Anne Pools Godar; y además une las ciudades de Paris y San Pedro Sula como escenarios principales.

La novela será presentada en el Centro Cultural de España en Tegucigalpa el día martes 10 de abril a las 6:30 p.m.

Jorge Martínez Mejía es autor de los libros: Papiro, (2004), Las Causas Perdidas (2010), Esto es la mara, jomitos (2011). En la actualidad se desempeña como Director General de JK Editores.

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