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En autores de nuestro tiempo

Vasectomía

Espejos de sangre, Jorge Martínez Mejía 2

José Luis Quesada

EN EL ZAGUÁN DE LAS NUBES, MARIO SANTIAGO PAPASQUIARO1

Un microrrelato de Jorge Martínez Mejía

Una colina en las afueras de Albuquerque La colina Por Jorge Martínez Mejía Dejé la droga y me abandonó el sueño. Una parte mía desapareció para siempre, no volví a dormir. Me puse en tratamiento médico, pero ni con antihistamínicos ni con calmantes hipnóticos logré conciliar el sueño. Esmirriado y débil, decidí comprar un par de tenis y comencé a caminar, para cansarme. La primera vez caminé diez cuadras y regresé, sudado, pero sin sueño. La tercera vez logré salir del círculo de la ciudad y llegué a la cima de una colina. La brisa me dio suave en la cara y me quedé profundamente dormido. A las tres de la tarde, tres horas después, regresé. Me vi al espejo y vi mi cuerpo más ligero, y versátil. Me acostumbré a salir a caminar más temprano y a llegar más tarde a casa. Me duchaba, cenaba y dormía plácidamente. La colina se fue haciendo el sitio más agradable y familiar. En el camino compraba naranjas, bananos o mangos, frutas que engullía con voracidad. El sol de la...

EL DICTADOR

........................ I Cuando derribaron la puerta, el dictador seguía ahí. II Esa tarde se le agolparon las ideas, todas juntas: las guerras, el poder, el sobrante de los pensamientos a la deriva, el viaje en el tren, el amplio salón militar, la locura. El farfullo de tres voces entre las que no encontraba la suya. “Todo está claro”, escuchó decir. Y se sentó sobre la bacinica que recordaba como "trono". “Si un día soñamos los tres al mismo tiempo, ¿quién despertará primero?”, escuchó que dijo alguien, y se levantó. Por las opacas ventanas comenzó a colarse un enjambre. “No estás loco”, exclamó otro, mientras intentaba arrancar un extraño insecto que deambulaba en su cabeza, pero sus manos atadas con las mangas de la camisa se lo impidieron. “La locura es lo más serio”, volvió a decir la voz, y se desplomó exhausto. Jamás había pensado tantas veces en tan poco tiempo. III Echado, recordó el aparatoso movimiento del Tribuna...