®Dante y Gorostiza: La caída sin retorno GUSTAVE DORÉ: IL INFERNO CASA DONDE NACIÓ IL DANTE, EN FLORENCIA, ITALIA Al cantar la epopeya, Homero no imaginó el temple de los dioses griegos marcando de manera definitiva el espíritu de su pueblo. Otros poetas llevaron su canto a los rincones helenos portando en cada palabra el estigma de la grandeza y la eternidad, pero quizás tampoco lo supieron. La palabra fue entonces vehículo de cohesión, con ella se hilvanó la fortaleza de occidente. La plenitud homérica no se miró en realidad sino después, cuando sus cantos se fundieron con las aspiraciones del mundo occidental. El imperio romano, heredero directo de sus construcciones fantásticas, cayó; pero el héroe cantado por Homero continuó forjando la visión con que surgieron las naciones. Homero fue un anfitrión patriarca esparciendo sus migas a lo largo de los siglos; desde los infiernos filosóficos de Platón, a la Estigia de Dan...
Escritor, poeta, especialista en literatura infantil y juvenil