viernes, 16 de diciembre de 2011

®Dante y Gorostiza: La caída sin retorno



®Dante y Gorostiza: La caída sin retorno





GUSTAVE DORÉ: IL INFERNO


CASA DONDE NACIÓ IL DANTE, EN FLORENCIA, ITALIA













Al cantar la epopeya, Homero no imaginó el temple de los dioses griegos marcando de manera definitiva el espíritu de su pueblo. Otros poetas llevaron su canto a los rincones helenos portando en cada palabra el estigma de la grandeza y la eternidad, pero quizás tampoco lo supieron. La palabra fue entonces vehículo de cohesión, con ella se hilvanó la fortaleza de occidente.

La plenitud homérica no se miró en realidad sino después, cuando sus cantos se fundieron con las aspiraciones del mundo occidental. El imperio romano, heredero directo de sus construcciones fantásticas, cayó; pero el héroe cantado por Homero continuó forjando la visión con que surgieron las naciones.

Homero fue un anfitrión patriarca esparciendo sus migas a lo largo de los siglos; desde los infiernos filosóficos de Platón, a la Estigia de Dante, de los monstruos vistos por Virgilio y la Sibila, a las alucinaciones infinitas de Cervantes; de los violentos destinos de Esquilo, a los oscuros límites de Shakespeare. Su canto fue el comienzo, la perpetua fundación de las voces.

Homero hizo de la palabra la piedra con la que se fundó el mundo, y con él estaban Virgilio, Dante, Cervantes, Shakespeare, Racine, Moliere y Goethe. La palabra se hizo templo y cada pueblo tuvo su palabra.

Antes de la nación, la poesía fue el territorio de los pueblos. El germen primario de las naciones fueron los relatos poéticos que configuraban su origen. A pesar de que los románticos continuaron con el estigma de la fundación de las naciones, el ideal estético posterior reclamó para sí a la palabra como única patria.

Por esta causa, en la actualidad resulta difícil comprobar la relación poesía-nación, o poesía y política. Sin embargo, es un asunto que en el siglo XX ha sido vital para el pensamiento.

Sócrates pudo poner en duda la autoridad de Homero al abordar el tema de la guerra sin ser un guerrero, pero para nosotros su genio es indiscutible, no sólo en la descripción detallada del evento bélico, sino la compleja profundidad humana que lo genera.

Homero, Virgilio y Dante viajaron por la geografía de la subjetividad mítica de su época para encontrar una explicación metafísica a las contradicciones sociales. Homero petrifica la cosmovisión de su época sin pretender fundar, canta movido por esa misma cosmovisión y es su canto el que funda. Virgilio se mueve por un impulso fundacional, por el afán de fundar a la nación romana a partir del código estético impuesto por el canto homérico, además de la visión aristotélica de la finitud temporal.

Esta seña estético-filosófica imprime a sus descripciones una orientación vitalista . Virgilio desciende al infierno y ante sus ojos los condenados se desplazan exhibiendo la esperanza de ascender o retornar a la vida común de los mortales. 

El ideal estático virgiliano conserva la esencia de la concepción aristotélica de la inmutabilidad de lo que es; sus condenados no han dejado de ser, únicamente son tránsito de la vida, cuya razón de ser es la vida y, por tal, tienden a ella.

Dante desciende, guiado por Virgilio, pero en su visión ha operado otra concepción provocando un cambio en el desplazamiento de los condenados. La noción dantesca de la eternidad es distinta a la virgiliana. La compasión de Dante ante los condenados se muestra más profunda; su infierno es eterno como una caída perpetua y sin retorno, como un infinito estar en el suplicio. Virgilio es la finitud, la temporalidad. Dante es la intemporalidad, lo eterno en el sentido cristiano. De igual modo, su sentido de belleza es atemporal, es la quietud divina, es decir, lo sublime.

Pero en su obra se funde la cosmovisión greco-romana, signada por la temporalidad, con el paradigma de la eternidad cristiana para ofrecer la variante que caracteriza a la moderna colectividad de occidente.

El registro de esta noción filosófica en Dante es tan trascendente, como la actitud desafiante con que muestra los modelos paradigmáticos de la modernidad. De un lado, sus personajes. El mismo Dante como hombre-poeta accede al misterio del inframundo y a la sagrada presencia de Dios sin despojarse de la mortalidad; y Beatriz, encarnación mística de la belleza o metáfora de la poesía misma, constituye la vía única para ascender al ideal cristiano, a Dios. De otro lado, Dante elige materiales lingüísticos hasta entonces proscritos en la literatura clásica, reivindicando la vivacidad de la lengua popular.

Dante inaugura la modernidad no sólo por el registro de la noción filosófica de lo eterno, sino, fundamentalmente, por la actitud de observar al hombre en una perfecta horizontalidad con Dios. 

Inmerso en una época en que la única posibilidad de salvación es la fe en el ideal cristiano, muertos los dioses griegos y romanos, Dante afinca su fe en el hombre, trascendiendo los tiempos y marcando de una manera impecable a las sociedades futuras. 

Aunque la importancia literaria de Dante es indiscutible, el papel de su obra en el plano social y político para la constitución del pensamiento del hombre moderno es, al igual que la obra de Shakespeare o Cervantes, de insondables repercusiones. 

¿Hasta qué punto se le debe a Dante nuestro sentido crítico de la burda materialidad, nuestro sentido de la solidaridad humana?

Guiados por Dante viajamos a las zonas horribles del infierno, sólo para vernos en la misma miseria de los condenados. La circunspección que llevamos al contemplar las imágenes que se nos avientan: la crueldad, el suplicio, la angustia, la desolación contemporánea; sólo nos sirve para mostrar que estamos aterrados. Dante pudo darle a su época la posibilidad de la esperanza, o al menos una alegoría para acompañar el viaje.

A nosotros nos toca la caída infinita, la muerte sin fin de Gorostiza.





jueves, 15 de diciembre de 2011

Todo pasaría bajo el efecto gris de la lluvia...






Entonces llegaría al café y un anónimo muchacho pasaría buscando un libro de Bukowski. Tendría que ir con una chamarra azul debajo de la lluvia, porque del otro lado de la calle, alguien saltaría para guarecerse.

Mario Gallardo, molesto por una lectura reseñada con sordera en una revista de la capital, endulzaría su café recordando a Bolaño y se imaginaría a Santiago levantando su bote de licor en un pequeño bar.

En una de las mesas del rincón, se escucharía la voz persistente de dos tipos empecinados en un lejano proyecto literario, un boletín, una revista, un video clip, cualquier cosa, con un maravillado sentimiento. Todo pasaría tan fugaz bajo el efecto gris de la lluvia para que ese recuerdo empezara a materializarse.

Armando García y Helen Umaña, emocionados, leerían un inmenso tomo de la nueva literatura hondureña en la pequeña radio que nadie enciende siquiera por consideración, pero leerían con fe en que alguien escucha. Helen tendría cierta plenitud en la voz, un poco de humor inusitado que Armando celebraría riendo por debajo de sus lentes.

En la librería de al lado, el joven administrador volvería a revisar las cuentas cada vez más rojas, escuchando sus pasos de madera. El semáforo de la esquina se quedaría en rojo por más tiempo.

En la esquina contraria, una mujer anciana señalaría con su índice la mejilla de la pequeña que se ha detenido de pronto.

Todo se prepararía para este recuerdo.

Ya he abierto la puerta de cristal y visto el reflejo gris de la lluvia. Y sé que después de ese acto será demasiado tarde y no podré decir más nada…

La ciudad se ha alejado tanto. Pero siempre llegaría para decir algo al entrar al café, y alguien curaría mi desamparo al mencionarte.








lunes, 12 de diciembre de 2011

LOS POETAS SON USTEDES

















Deben saber que los poetas son ustedes, los que no poseen ni sombra, ni su propio manantial, ni desierto, ni espejismo. En medio de la multitud les he visto extraviados, con una fiebre de años, condenados a cargar un pequeño saco roto en el que todo se desangra. Ahí han pervivido resistiendo el tiempo, murmurando un dolor interminable. Pero he visto sus ojos claros, limpios, y a través de ellos el horizonte cambia constantemente. Por eso sé que los poetas son ustedes.






















En el Paseo Real de las Chimeneas Gigantes. Trinidad , S.B. 10 de diciembre de 2011.





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jueves, 8 de diciembre de 2011

TODO HA CONJURADO














Para que la poesía muriera nos pusimos de acuerdo y fuimos cínicos, claros,  impasibles. Conjuró nuestro aburrimiento de toda esa perorata sobre la belleza, quedamos hastiados de Octavio Paz, de su mayéutica pseudo socrática, de su abismal cerebralidad, nos cansó también Sabines, buscamos un poco de frescura y sólo había música, baladas insufribles. El cielo tenía un encanto de basurero y las ratas y su perfume salobre seguían recordándonos las calles de un Baudelaire abuelo. Para que muriera la poesía se desvaneció el torrente de Rimbaud, las alturas de Neruda, el bramido de Vallejo. Pero ya antes nuestro desdén desangraba su cólera golpeando con el muñón la pared de las ranas y su croar hecho a base de palabras incongruentes…¿Qué putas es la poesía? ¿Una larva francesa convertida en lengua de vaca? ¿Ladrillo? ¿El fustán de una vieja que hace pan casero? ¿Una piedra mítica de Grecia?  Conjuró toda esta resbalosa e insalubre caries de la palabra. Algunos confundieron el autismo de Hölderlin, se arrinconaron en los manicomios y se hartaron un mendrugo sacado del mero culo de Dios, para nada. Todo ha conjurado. Ni soy el último ni el primero, pero es menos mi albedrío cuando estoy a punto de pegarle un vergazo al cadáver de esta pobre muerta con la que me encuentro a solas.
























sábado, 3 de diciembre de 2011

POETAS DEL GRADO CERO, SEGUNDO MANIFIESTO

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(2008)

Nada resucita a los Demiurgos y sus joyas putativas


Año de los clones literarios, blogs, fantasmas cibernéticos y anonimato agresivo.
¡Por una puta poética todos estamos muertos!


En una buhardilla, un maldito poeta anónimo supone darle respiración boca a boca a la puta muerta, convertida por arte de un conjuro de los Poetas del Grado Cero, en una vieja senil, cadavérica y apestosa. El maldito poeta ha empezado a sentir cierta predilección por el sabor a tierra, a estiércol y a polvo de librería. Quiere consumar el acto del entierro como si con semejante actitud, la belleza sumergida en la memoria de los que pesquisan en la sombra, será recordada. La puta está muerta y hace mucho tiempo fue quemada viva en la imagen de una boina. El maldito poeta que la entierra, también está muerto, el aburrido lector que lee esto, también está muerto. Todos estamos muertos por la puta poética que ya fue sepultada. Es el tiempo de los clones literarios, de las voces camufladas entre otras voces; es el tiempo de los fantasmas que ululan en el ciberespacio robando símbolos sin esencia, con una extraña intensión de destruir todo lo que huela a malas palabras. Nadie vive ni ha vivido nada nuevo en el último año. Sólo los Poetas del Grado Cero han decidido escupirle la cara a los clones literarios, a los fantasmas cibernéticos y a los imbéciles que se mueren de envidia y viven la vida prestada de los poetas esenciales.

POÉTICA

No tenemos ARS poética. Esa mierda fue inventada por los pulcros, por los directores de la palabra, por los equilibrados temples que se sientan con la pierna cruzada en las presentaciones de libros, con los lentes levemente ajustados en el macho de la nariz para dar la sensación que controlan cada segundo de su destartalado pensamiento.
La belleza ya dejó de ser lo que era, ahora es una muerta. Lo mismo el arte. Nada nos conmueve. Es difícil que leamos algo y quedemos asombrados. Nada nos asusta. Nada de la pesada y ligosa ortografía nos quita el sueño. Y no obstante, no despreciamos la vitalidad y cada gesto franco del artista que se enfrenta a su material con la infinita intención de alcanzarse a sí mismo.
Todo lo que apesta a modernidad es asqueroso. Todo ripio retocado, todo pulimento cosmético, toda joya parecida a otra joya, todo lo que apeste a corregido.
La belleza no sólo ha muerto sino que ya no existe en ningún tiempo. Ni dentro ni fuera de ninguna parte. Si ayer existió, ya no lo volverá a hacer, porque para eso la enterramos y nos meamos sobre sus huesos. Le echamos chorros de meados frescos por los hoyos de los ojos de su calavera. La asustamos y su espíritu cagado se fue para otra galaxia.




Clasificación de los poetas contemporáneos


No todos estamos locos y enfermos. La mayor parte de los idiotas están cuerdos y saludables. Funcionan perfectamente en un sistema en el que cada uno cumple el rol de aparentar su cordura, de no tener problema, de ocultar su miseria. Las putas cada vez son menos y los burdeles han sido clausurados. El mundo cambió totalmente y nadie quiere aceptarlo. Los escritores y las logias de artistas son las más pequeñas minorías existentes y en permanente guerra fratricida.


El poeta clon


Es un idiota con la vida literaria alquilada. Le renta el estilo y la vivencia a otro poeta esencial que sí tiene vida propia. Todos los que imitan el estilo de los Poetas del Grado Cero son Clones del Grado Cero, por ejemplo. Pero hay miles de clones y es difícil no toparse con ellos en cualquier esquina, cibercafé o librería. Se caracterizan porque recitan los versos del poeta alquilado, frecuentan los mismos cafetines y sostienen conversaciones sobre el poeta de la renta. Ninguno habla de su propia vida.


El Poeta clon converso


Era un poeta clon nada más, similar al poeta anterior, sólo que “oyó” que la narrativa es más “rentable” y se convirtió en narrador. El poeta clon narrador, le renta el estilo a otro poeta narrador, especialmente en boga, y repite sus párrafos de manera tan jactanciosa que no es difícil encontrar el parecido, ya que su imitación proviene de su inteligencia celular. Sueña con encontrarse un día con su poeta padre y tomarse una foto para realizar su proeza literaria: Su clonización ha concluido.

Los clones tardíos de Rimbaud y Lautreamont

Son idiotas muy parecidos a los Poetas del Grado Cero, porque, como éstos, quisieran haber participado en el asesinato de la poesía. Los clones tardíos de Rimbaud y Lautreamont rechazan a los Poetas del Grado Cero porque quieren la gloria de parecérseles en un cien por ciento de iconoclasia y malditismo. La dificultad de estos clones es que su poesía es malísima y sin sustancia.

El Poeta Fantasma Cibernético

Ratón del espacio, dedos recortados por efecto del uso del “mouse”. Lee rápidamente y conoce los rincones donde se esconden todos los poetas encapsulados. Tiene varios e-mails, varios nicks, varias contraseñas, varios grupos de contactos entre los que husmea a los poetas y narradores del momento. Tiende al robo o al saqueo informático. Se levanta temprano y sin lavarse el hocico se trepa temprano a la máquina. Abre los sitios de la farándula…ríe embaucando, copia textos que le suenan “interesantes”…busca en los blogs las novedades y maldice por qué a él no se le ocurrió antes. Manda comentarios a diferentes sitios. Crea blogs pseudos-literarios que nadie nunca visita. No tiene valor de mostrar sus propios trabajos. Comenta de manera anónima el de otros, a veces con soltura, pero las más de las veces con sorna jactanciosa. Es hermano gemelo del Anónimo Agresivo.

El Clon Anónimo Agresivo

Es un temeroso poeta clon que no ha salido de su cápsula reactiva. Es un dulce hermano menor del Fantasma Cibernético del que depende emocionalmente para participar en las actividades del ciberespacio poético. Tiene poco manejo de informática. Usa de manera frugal la Internet, pero se enfurece cuando observa que otros le toman la delantera y crean “productos novedosos” en el ciberespacio. Entonces saca sus uñas y se alía con el Fantasma Cibernético. Crean Blogs Clones para ocultarse, escriben diatribas, parodias y descarados insultos con el estilo clonado de los agraviados.  Les fascina la jerga informática, pero son mecánicos. Su visión es pobre o liviana, similar a la de los moribundos o los recién nacidos.






El Poeta Clon en Desuso

Este es el momento imposible para este poeta clon antiguo. Sus creaciones pasaron de moda tan rápidamente y ya nadie las encuentra en ninguna parte. Ocasionalmente usa al Fantasma Cibernético para informarse un poco de cómo andan las cosas en La Internet –poniendo énfasis en la frase para mostrar su marginalidad. Es un poeta que se siente más cómodo durmiendo y soñando despierto. Rebusca en viejos libros de poesía, algo para “reciclar” de sus propios gustos y escribe anquilosados versos idiotas que a nadie le interesa leer. Evita la lluvia, los días demasiado soleados, las actividades públicas y las conversaciones demasiado juveniles. Todavía es un Poeta Clon Revolucionario que añora a Otto René Castillo y a Roque Dalton. Relee con nostalgia sus fracasos inéditos y se duerme temprano. Ronca como un motor de 8 cilindros averiado.

El Clon Total

No es poeta. Es un inútil con ínfulas intelectuales. Memorizador o garrotero por excelencia. Carece de vena creativa. Sus máximas vivencias se encuentran en un pasado tan remoto como la Grecia Clásica, o en las viejas aventurillas de sus amigos de infancia. Husmea entre libros que lee con fruición para encontrar algún retazo que le sirva de consuelo a su existencia. Lanza vituperios contra todo y contra todos. Es único en el ciberespacio. Se caracteriza por mantener su pulcra página alejada del contagio del estilo de los Poetas del Grado Cero. Mezcla estilos, roe aquí y allá. Copia recetas literarias. Se pone circunspecto cuando habla de literatura. Procede con rudeza y falsa modestia. Es un hábil plagiador de literatura. Parece genuino pero es clon. Un Clon de alta fidelidad.

El Poeta Emo

Los Poetas Emos son clones naturales de los Poetas del Grado Cero, pero con una grave falla de clonización. Famélicos y retraídos, aspiran a la muerte total de los signos. Sólo la sangre propia les quita la sed. Se disparan en los pies por falta de puntería creativa. Son narcisistas empedernidos con cierta dosis paíspoesible tendiente a la inanición. Su poesía aún está en proceso de creación, es inédita, rítmica y rayana en lo minimalista:







“Muer-
Muer-
Muert
Mu-
Muer-
Muert
Muuert---
Muerte…
A Aaa---laPo
Po
Po
Po Po…
Poesía Poesía”


El Poeta Punk

Es un fracaso en Honduras en donde surgieron dos o tres modelos de manera espontánea, clonados de algunos poetas cubanos sin oficio. El poeta Punk mezcla en sus poemas canciones rockeras de los noventas. Su aspiración es la vagancia literaria y su compromiso político nulo. Son tan débiles que no tienen ánimo ni de escribir…se levantan en la mañana solo a comer y se vuelven a echar. Como no hay muchos punk, se reúnen ocasionalmente y permanecen hasta tres días haciendo el pase de vagabundos y mendigos en las proximidades de los mercados. Tienen sucias libretas en donde apuntan sus extraordinarios dislates con las más inverosímiles estructuras poéticas…Pocas muestras tenemos:
“Mi resaca
 Mi resaca no me mata
 Mi resaca no me mata aunque
Mate a mi mamá si despierto
hecho un estrago
yo me siento aún dormido
Yo
me siento
aún do
r
m
i
do
aunque mate a mi mamá
Mi resaca no me mata…”
No son un clon de Los Poetas del Grado Cero, pero le guardan un gran respeto a la Logia a la que han solicitado participar ocasionalmente para conmemorar el aniversario de la muerte de la poesía.








De dónde salieron los Poetas del Grado Cero


Pasábamos embebidos leyendo poesía, sumergidos en la cotidianidad, sin observar la metamorfosis cotidiana de la vida. Mirábamos todo sin ver nada. Habíamos recibido desde afuera todos los códigos de la poesía y lo asimilábamos naturalmente como sucede con todo lo cotidiano. Hasta que una tarde le echamos Vick a un puro de marihuana y lo interrelacionamos todo. El código general de la literatura comenzó a dibujarse en el hilo de humo azul. Fue como si el mismo Humberto Eco y Roland Barthes estuvieran poniéndole con nosotros. -¡Jodás, hijueputa! Dijo un enfurecido infrarrealista que estaba aplastado debajo del trasero de Nelson…era Papasquiaro. Nelson creía que Papasquiaro era una piedra. -¡Mierda…grrrr…puta, no jodás qué frío hace! dijo Mario Santiago. Lo había resucitado el tufo a mota.
En conferencia estábamos los nueve: Nelson Ordóñez, Darío Cálix, Karen Valladares, Jorge Martínez, Roland Barthes, Humberto Eco, Mario Santiago Papasquiaro, Roberto Bolaño, y Charles Bukowski, cuando escuchamos un estornudo o un ruido similar a un gas…-Déjenlo que hable- dijo Bukowski, en un pésimo español…Esa noche el culo de Darío recitó un  poema, un insulto que le fascinó al mismo Bukowski. A partir de ese momento decidimos darle muerte a la poesía porque mucho culo hablaba, y organizamos la Logia de los Poetas del Grado Cero.


Cómo  recuerda Darío ese mismo momento


Charles Bukowski está justo frente a mí. Su cara es un asco: infestada de cicatrices y ampollas a punto de reventar de tanta pus. Es su cara de Ham on rye, la cara de su juventud. Nuestras frentes prácticamente se rozan.

-Me das asco, nene, me das asco.
Su aliento apesta a alcohol, naturalmente.
-Bukowski…
-Bukowski mis bolas. Yo soy Henry Chinaski. Yo soy Arturo Bandini, hijo de puta. Yo soy poeta; yo soy la poesía en pelotas, la única poesía, nene, la única. ¿Te ha quedado claro, pedacito de mierda?
- Sí…
- He estado leyendo tus mierdas. En tu puta vida me volvás a citar en tus mierdas, ¿oíste? En tu puta vida, pendejo. Yo nunca cité a nadie para que nadie me citara a mí.  ¿Te ha quedado claro, pendejo?
-Sí, Bukowski…
- ¿Y qué es esa culerada de andarme imitando? Ya estoy harto de culeros como vos que se la pasan escribiendo nada más que culeradas.
-Pero si yo nunca…
-¡Mis bolas!  ¡Vete a la vida, nene! Si querés escribir de verdad antes tendrás que salir a vivir. ¡Salí a buscar un poco de vida, carajo! ¿O pensás acaso seguir escribiendo esas culeradas que siempre escribís? Porque si vas a seguir con eso, más vale que lo hagás con estilo. O que empecés a imitar a otro, a alguien que sea culero como vos. ¿Me entendiste, nene? ¿Querés ser poeta? Pues viví, carajo. ¡Viví Viví  Viví  Viví  Viví!
-…
-Sé mendigo. Dormí en las calles. Enamórate de una puta.  Aprendé a beber de una vez por todas y emborrachate a diario. Conseguite un trabajo de 20 horas y emborrachate dos y escribí en las dos que te queden.
-…
-¿Cuándo saldrás a vivir un poco, nene? ¿Cuándo empezarás a escribir de verdad, nene? ¿Querés ser un escritor, nene? ¿Querés ser poeta? ¿Cuándo dejarás de escribir culeradas y te convertirás en un poeta de verdad? ¿Cuándo, nene? ¿Cuándo?
    
Sentía la asfixiante necesidad de responder algo. Cualquier cosa. Abrí mi boca en un acto desesperado, pero alguien, a saber quién y desde dónde, me interrumpió y además desperté con este grito:

-¡El 32 de diciembre de mil novecientos nunca!


Darío había fumado mucha mota con Vick. No le dio la payula, pero Bolaño le dio algunos consejos para reponerse…luego la Logia continuó en sus quehaceres normales.







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