®Calló la flor (colección de haykus)







®Jorge Martínez Mejía






1

Bajo la luna
siento que amo.
Si pudiera alcanzarla.






2

Bebe vino,
pero no dejes tu espada 
en olvido.







3

La luna va descalza
sobre la colina,
se oculta.







4


Una flor brilla,
se hace mariposa,
aire, luz,
día.







5

Canta una hoja,
cae,
como un pájaro suave.








6


Cuando bebas en fina copa,
saboréala,
no corras.








7


Tu flor se abrirá mañana,
lo advierte su fragancia.









8

A través de su pequeña puerta,
la veo,
y me llama.








9

Cuida sacar la espada 
cuando llegues
al bosque oscuro.









10

Las gaviotas desaparecen
asustadas
¿Quién mira el río?








11

La luna tiembla en el agua.
También el croar de la rana
se ha entristecido.









12

La noche, ennegrecida,
canta y no duerme,
florece.









13

En el campo de batalla
el amor luce su espada.









14

El hilo claro de la fuente
te ha besado el hombro.









15

En lo alto, sobre mí,
brillan las estrellas,
breves,
sin mí.









16

Mantén encendida tu vela,
y que la apague
ella.









17

La loba ha gemido
y hay luna,
también el lobo
gime.









18

El filo de mi espada 
brilla más
ante las flores.









19

Toca el cabello
como pétalo,
como lo toca el sol.









20

Las mariposas van a la flor,
beben lo dulce,
se alejan.







21

El polvo se afana,
sube al cielo,
las nubes bajan.








22

Y la rosa se abre
y se eleva,
cielo se hace.









23

De la rama tierna
brotó una hojita
como tus ojos vistos
de paso.









24

Antes de abrirse, la flor arde,
respira.
El sol sale.









25

La luz rosada desciende
tras la colina.
¿Te veré hoy?









26

El calor del sol
abre las flores,
mas,
bébelas de noche.







27

El tronco del pino
mana su resina
cerca de la flor.








28

El viejo poeta
escribe versos
que leerá el olvido.







29

Afuera trinan los pájaros
sin saber que ya
he partido.






30

La misma luna
que miras,
me mira
desde lejos.









31

Después de la batalla,
miles de sombras
apagadas.









32

Me he visto en el espejo
y no soy yo el que mira.











33


Cada objeto que olvidamos
llega al mismo sitio
al que vamos.









34



Desde aquel día
tus ojos me traspasan
más que la luna. 









35

En el dormitorio,
la sombra se enrolla
en sus piernas.









36


En la hierba quieta,
la serpiente muerta
y la espada.








37


En el parabrisa,
la mariposa que una vez
volaba.









38


Una hoja
no es otra cosa
que una bandera
olvidada.







39



Bajo la luna,
en lo más profundo de mí,
la puta ira.









40



Entre la noche
y la mañana;
todo se marcha.