miércoles, 2 de septiembre de 2015

A VECES ME PIERDO


Jean Michel Basquiat







Por Jorge Martínez Mejía





A veces me pierdo.


Ya no escribo, o sí, sí escribo. Reconstruyo mis antiguas calles con nuevas piedras, nuevas paredes con mis viejas tablas de niño.

A veces renuncio a todo, a las letras que heredé de Rimbaud, al café verde, al viejo Baudelaire; al puñado de mis ancestros muertos, mis desusados sabios. Me dedico a olvidar con ahínco a mis viejos amigos.

No trato de escribir ningún poema, no hago esfuerzo por garrapatear nada. Pinto mis nuevos laberintos sobre estropeados cajones del mercado. Saco la basura y ahí van las palabras escuchadas, las descascaradas paredes y mis sueños malditos.

En uno de mis sueños camino con una bolsa de carne fresca de novillo, busco mi faja que en algún lugar he perdido. Veo a la bella mujer francesa hacerme un guiño, segura de haberme perdido.

En las escaleras de mi nuevo castillo, mis vecinos dicen ¡Qué calor! Y yo empino mi cerveza o mi rojo vaso de vino como si no fuera conmigo.

Salgo, compro saludables tomates, vierto mis horas en un nuevo tazón de barro viejo y a veces me pierdo más, me dejo definitivamente vencido.

A veces me pongo mi camisa blanca, y ella pone en mi pecho su delicada mano de jacintos.