®El espejo en la sombra

® Jorge Martínez Mejía




El espejo en la sombra


(Poesía teatral en un acto)


El espejo en la sombra 



A Lorenzo Zelaya 
Freddy Nolasco 
Hilda R. Yánez 
Moisés Landaverde 
Juan Ángel Caballero 
José Santos Ortiz 
y Rafael Cárcamo 



Es de noche. En el lugar baldío destaca un árbol seco. Desprendida, una de sus ramas, yace en el suelo. Una malla alta de metal rodea la escena donde tres cuerpos de hombre, confundidos entre restos de basura, apenas se mueven. Sólo un hombre, entre sombras, define su silueta. Está sentado. Al fondo, sobre el muro raído, tres enormes gárgolas acechan vigilantes. Una de las gárgolas ha iniciado una danza, amenazante, extendiendo sus enormes alas que chocan contra la malla de alambre ciclón que rodea el solar baldío. Luego ha retornado a su sitio central sobre el muro, para seguir acechando como un buitre a su carroña. 

Hombre 1 

(En suave murmuración)


Lluvia de silencio
pedazos de silencio
cayendo
como cascada de piedras


(Elevando el rostro, como al descubrir un interlocutor invisible)

Escuchen a la noche
abran los oídos a la música que
cae y nos aplasta

Escuchen a la noche confundida en nosotros

Olviden las palabras
las conversaciones cruzadas 
las entrevistas
las llamadas telefónicas
las cuentas pendientes

Sólo la noche y su música
hacen volar el día

Olviden el día
su sacrilegio de horas

Borren el escaparate de cosméticos
el surtidor de herramientas
la porcelana
los pañuelos



Dejen que ella cierre las calles del día
que apague el ruido de los autos
los pregones sufridos


Acérquense a su leche amarga
como un hijo creyente

A la sombra
vengan a la sombra robusta
sin temor a ser oídos
victoriosos en toda la derrota
fijos
inexplicables oscuros


Este es nuestro sueño secreto
el color clandestino



El brillo acumulado de las lunas
se ha vuelto piedra de ceniza en los ojos



Hombre 2


(Desorbitado, bruscamente incorporado, clamando en tono de ruego)




No Juan, no Juan,
a la calle no Juan

No salgas a la calle, es peligroso
debes sacrificarte,
sudar, sudar gotitas duras de sangre




Hombre 1



Ha anochecido varias veces en la misma noche.
Este es el reino donde el tiempo no transita.

Ningún salón ha sostenido el pudor de la lumbre.

Aquí reinamos,
hombre o mujer,
sin vestiduras.


Miren atrás,
ejidos y ejidos sin límite
para correr sin prisa.

Aquí reinamos,
en nuestra infinita ausencia,
en la presencia infinita de nuestra soledad


Hombre 2


Dile que no te maltrate Juan
no dejes que te humille
no sufras aunque estés hambriento

¿Cuánto te queda en el bolsillo?
Dilo.

Di cómo te machaca la pobreza.
Muestra tus manos llagadas.
No te emborraches demasiado.
No caigas en el fondo sin decir tu nombre.
No te emborraches Juan.


Hombre 1


Hoy bajamos al valle donde las estaciones
se acaban

No hay otoño
ni primavera
ni invierno
ni verano

Hoy sólo bajamos al valle
para distribuir las parcelas
para llegar silenciosos
a la resurrección de un sueño

Hoy bajamos con el sahumerio de la voz
para llenar este arrabal con vino y pan fresco

No estamos solos

Aquí está la multitud
ciega de andar a tientas
en medio de tus vírgenes muros



(Como dirigiéndose a un interlocutor omnipresente que se encuentra en lo alto, en todas direcciones)


No vienen por vanidad
ni ha enjugarse la desdicha entre tus piedras

Henos aquí
con el nombre hecho de tu misma sombra

Venimos a buscar la diáfana oscuridad
de tu pureza

Danos el pezón negro de tu carne
el agua inmemorial de tus milenios
Tu miel
tu leche negra


Amamántanos en una justicia inapelable
como se amamanta un guerrero
que rompe sus brazos
contra todo sojuzgamiento



Hombre 2



Juan,
el expropiado Juan,
de vez en cuando te da rabia,
pero tú eres el príncipe del hambre.
Carga tu cruz sin llorar
tu sufrimiento sostiene
la felicidad de algún hombre
y quizás algo se paga con tus llagas,
una misericordia divina,
por ejemplo.



Hombre 1


De ti nos han arrancado,
nos han arrebatado.

Y ya no somos sino un pedazo tuyo
errante.

De algún lugar ha llegado
esta mano en que vagamos contritos.

Estamos abajo
abajo
abajo
muy debajo de la sombra.


Debajo de las vacas que nos pisan
debajo de la multitud de huesos
debajo de los millonarios
debajo de los millones
debajo de los millones de vacas
debajo de los millones de huesos de vaca.


Hombre 2


¿A dónde vas?

Te dije
aquí estás bien.

Más abajo sólo el útero de esa noche de sangre
mil veces partida



(Aparece un personaje vestido con levita. Arrastra un cuerpo de mujer. Tras él, un grupo de hombres sigue el cuerpo)



Coro de hombres



Este es el maravilloso lugar a donde
te han traído
canta ahora sin el alba
sin la luz
sin la luz
sin la luz

Mira el cielo sin ninguna golondrina
el cielo viejo y oscuro
el cielo roto a mil cuchillos
el cielo callado a mil gritos

Aquí te han traído sin la luz acostumbrada.
Aquí yaces sin el alba.

Este es el maravilloso lugar
talado de toda claridad.

Aquí te han traído.



Hombre con levita


Convénzanse,
convénzanse como todo hombre que muere
en la satisfacción de reclamar su derecho a la muerte

Convénzanse de que toda sombra se bebe a los hombres.

Ustedes ya están aquí
este es su reino.

Convénzanse.


Hombre 2





(Al cadáver)



Olvidado Juan,
tu arma no conduce a la libertad,
tu arma también tiene pólvora,
pólvora de metal violento.

Tráenos un corral con luz
y agua fresca.

Pero despierta Juan,
despierta.

Yo también tengo un arma de metal
y pólvora.

Yo también me llamo Antonio,
pájaro
ceniza.


Hombre con levita


Apaga esa voz estéril,
chato demente,
convéncete,
y deja morir tu sombra.


Coro de hombres


Sólo te alumbra
sin lumbre
una sombra.

No te detengas,
no pares tu senda.

Tuyo es el canto,
recoge el sepulcro
y alumbra tu sombra.


Hombre 1



Fuimos amigos de la noche.
Sobre el atardecer avanzamos
hasta escondernos del sol.

Largas eran las avenidas
y nuestra sombra larga hasta tocar el cielo.

El frío nos dio sábanas
y el hambre un pan compartido

Cuando la noche madura
y la ciudad muere,
el hombre recobra una puerta
y camina.

Nosotros nos fuimos cada vez más lejos,
más cerca de la noche,
donde nace su luz negra.


Fuimos hijos de la noche
hasta conocer su secreto



(Un hombre del coro se desplaza y examina con curiosidad al hombre 1)


Hombre del coro



Tú eres el podador,
el que arreglaba la casa en medio de los bárbaros.


Coro de hombres


Él es el hombre que arreglaba la casa
de los hombres en medio de los bárbaros,
él es el podador.


Hombre del coro


Él es el que dijo:
Construyamos una casa inmensa
donde habite la luz
y la sombra.

Él es el que dijo:
limpiemos la casa
para que tenga la estatura del hombre.

Él es el que dijo:
hagamos de este árbol una cosecha
con frutos para todos.


Coro de hombres



El es el podador de los árboles,
el limpiador de la casa,
el cosechador de los frutos.


Hombre 2


Busquen a la perrita que huyó de casa
y se perdió entre luces y edificios.

Busquen a la perrita.
Nada tiene sentido si la perrita
no ladra
y avisa,
nada tiene sentido sin su ladrar.

No salgas Juan.
No te vayas ahora que nadie nos espera
moviendo la cola.

Toma tu hueso y ladra
ladra Juan.

No te vayas de casa,
no salgas.

En medio de las luces y los edificios
nadie conoce el camino,
nadie regresa.

Nadie nos espera con su cola alegre.




Hombre del coro


¿Quién soportó menos el encierro,
las jaulas,
sino el que hizo de la libertad su sueño?

¿Quién caminó por el camino torcido
sino el que iba en dirección correcta?

¿Quién saboreó la dulzura de los panes,
sino el que tuvo hambre en cada cena?

¿Quién llegó más temprano a la vida,
sino el que padeció la muerte a toda hora?

Este es el hijo de la hogaza,
el hijo de los vinos,
el hijo obediente de la vida
que sólo supo de la muerte.


Hombre 2


Juan,
bebe el agua de los sueños,
pero no sueñes.

No mires demasiado tiempo los pájaros
pájaros pájaros.

No mires tanto tiempo las flores,
no toques el piano,
no escuches demasiado tiempo el silencio,
no te detengas ante los funerales,
no mires a las gentes en las bocacalles
después de las horas laborales.

No pienses mucho en el comercio,
en la usura.

No te dejes en medio del jardín,
no podes tanto Juan,
no hagas de la vida un antecedente de tus ojos
la vida sólo trae la muerte.


Coro de hombres


Hombre podador de los árboles,
hombre limpiador de la casa,
hombre cosechador de los frutos compartidos,
hombre que habita hoy en medio de la sombra;
dinos quién puede guiar a los tullidos,
quién puede guiar a los enclenques,
quién puede guiar a los enfermos
quién puede levantar a los hambrientos.


Hombre del coro



¿Qué fruto nacerá de esta copulación
de enfermedad y hambre?

¿Cuál de los hambrientos elevará la voz
entre los gritos de los hartos?

¿Qué nación tendrá felicidad?

¿Qué pueblo su voz?


Hombre 2



No lo asesinen,
no levanten la igualdad
sobre la sangre y el hueso
de los muertos.


Hombre 1


La lucha del hombre es con el miedo,
la audacia es el amor,
la profecía son los hombres muriendo
para vivir
la bandera es una casa
ordenada y limpia
el escudo es un árbol con frutos
para los que tendrán hambre mañana.



Coro de hombres



Los cuerpos seguirán cayendo
las flores pisoteadas bajo los fusiles
la sangre salpicando la tierra
cultivada por el hombre.

¿Quién detendrá la masacre?

¿Quién detendrá la represalia?

¿Quién dará escarmiento a la voracidad?

¿Quién limpiará la casa del terror continuado?

¿Quién ordenará la casa de tanto destrozo?


Hombre 1



Esta es la sombra verdadera,
el espejo en la sombra,
la única que nos conoce.

Ella tiene el aroma desconocido de toda llanura
y toda cumbre.

Ella tiene la altivez de lo que no muere.

Ella nos dará una voz entonces,
una voz que no se escuche como la voz de la lluvia.

Ella nos dará una voz desprovista de toda vacuidad
la contundencia buscada después del sufrimiento.

Antes fuimos menos sabios,
hoy sólo necesitamos la conciencia de la muerte
la conciencia de la sombra que nos cubre.

Hoy somos sabios porque sólo sabemos morir
como esta rama desprendida del árbol
que ya no sabe regresar,
ni el sabor de la savia,
pero se sabe rama,
desprendida y muerta,
idéntica a sí misma,
espejo bajo la sombra.

Si se debe morir debe ser para vivir
para ser idénticos a la vida.



(La mujer, tendida en el suelo, forcejea por incorporarse)


Coro de hombres


Esta es la savia que salta
de la vida a la muerte,
la gota de la vida caída en su sueño,
la gota iluminada desde todo comienzo;
este es el ojo de la vida que se abre
y percibe su propio misterio
gota de luz
ojo abierto
palabra.

Esta es la palabra que se abre
y funda un mundo en el silencio
inequívoca columna de esperanza
palabra de silencio
florecido silencio
silencio incinerado.

Este es el lugar donde la palabra
es un instante invisible,
una letra de niebla,
un movimiento quieto.

Este es el maravilloso lugar a donde te han traído.
¡Levántate de la luz a la sombra!
¡Levántate y cae
a la sombra
a la sombra!


Ilumínate,
enciéndete.

Lámpara pequeña,
quicio del alba.



Hombre 1


Fue debajo de un arroyo
donde tus manos conocieron el reflejo
de la tarde.

Oscilabas como ahora
de la sombra
a la luz.

Conociste la tarde,
conociste la tristeza.


Coro de hombres


Nadie espera nada de tu muerte,
nadie recuerda tus párpados
bajo la brillante noche;
nadie ha perdido el sueño con tu ausencia.

¡Levántate y vence!
¡Despierta de la luz a la sombra!


Hombre 2


Todo cae sin sentido.
Esta rama lleva miles de horas desprendida.

Te lo pude haber dicho antes,
Juan,
sólo hay dos cosas que esperan al hombre:
La derrota
y la derrota.

Cualquier lugar donde respire un hombre
apesta a derrota.

No luches,
no te eleves.

Tu estirpe animal ha terminado.


Coro de hombres


Una mujer es más alta que el amor,
más alta que el amor
más alta que el odio y el tiempo
que el odio y el tiempo

Más alta que el olvido y el silencio
que el olvido y el silencio

Una mujer es más alta que el amor
que el odio y el tiempo
que el olvido y el silencio


Hombre del coro


Un hombre y una mujer
son la consumación de un sueño


Coro de hombres


Una mujer levanta el incendio mutilado del hombre.

Una mujer caída en la sombra
es una llama oculta,
fuego derribado,
fuego teñido de silencio.


Mujer es llama transparente
elevación del fuego
resurrección de la sangre
sangre del sol
sangre de fuego
roca sobre el fuego de la sangre
hija de la sangre
hija del sol en medio de la sangre.



Hombre del coro



Mujer,
niña tiznada
derribada altura
luz precipitada.


Coro de hombres


Madre de transparencia,
madre revelada por el vientre,
por el beso secreto,
por la memoria de la carne,
por la memoria de la luz.

Ceniza delicada,
sol exiliado en otro cuerpo,
pájaro de sol,
pájaro de vientre.

Pájaro enterrado por mil voces de sombra,
pájaro sin alas,
vuelo,
instante cegado,
pájaro de penumbra.


¡Levántate de la sombra a la luz!
¡Levántate y cae a la luz!


¡A la luz
a la luz!


Ilumínate,
enciéndete,
diminuta lámpara,
quicio del alba.


Mujer


(Incorporándose despacio, con extrañeza)


He vivido muerta
acariciando el aire como si fuera bruma.

He caminado entre piedras extrañas
inventando a cada paso
una vida muerta.

¿Qué recordaré ahora,
qué mirarán mis ojos
si no la flor hundida en el pantano?

He levantado escombros
y mis uñas se han despegado
en las excavaciones
en busca de una memoria distinta

¿Qué importa una vida muerta
si no sirve para encontrar
la vida?

En el recinto de mi muerte
mi memoria es una hazaña,
una lucha áspera
para hacer de mi camino
algo digno a los ojos.


Coro de hombres


Los muertos
son un abrazo de la vida,
un recomienzo,
un invento de la vida,
confundida en la muerte.

Los muertos son una morada,
una presencia del tiempo.

La vida es muerte redimida.



Hombre 1- Mujer


Tomen la luz que viene del pantano,
la luz de la flor que sube
de la sombra,
la luz escondida,
la luz augusta que yace
bajo las hojas.



Coro de hombres
Hombre 1- Mujer


Oscuro es el sendero por el que hemos de subir
como una flor que sube
por el abismo de la sombra

Petrificada flor de luz,
desnuda luz en la penumbra.

Raíz de luz,
tallo de luz,
espacio uniforme en mitad de la
tiniebla.

Agua de luz,
espejo en la sombra,
astro,
rosa de sol,
resurgida rosa de incandescencia.


Hombre 3



Descendido a esta tiniebla,
a esta noche,
a este cielo huérfano de luz,
a esta serenidad oscura
en que no les veo ni me veo...

¿De quién es esta piel indefinida
cercana y difusa?
¿De quién es esta voz sumergida
que poseo?

Bajo el peso de esta luna muerta
mi voz se cierra como una piedra,
como una sangre que bulle,
sin ventura.



Tres hombres del coro


Dilapidaste la voz
la sepultaste
y ahora es vaga
y ya no es honda.

Tiraste tu sangre
y tu carne
como una brasa en el agua.

Agarra tu carne,
tu ceniza.

Canta con el corazón de un muerto.



Hombre 2


Yo sé tu nombre:
Juan,
Pedro,
Muchedumbre...

Emerge,
no importa tu voz...

Tú eres hombre muerto


Mujer


No.
La noche no nos borró el rostro.
La noche nos llamaba
y nos dio a cada cual un nombre.

Amamantó nuestra sangre
y nos dio fruto
y descanso.


Coro de hombres


Noche de un cuerpo arrasado,
noche del hombre,
noche vacía y de esperanza,
noche caída,
plena y perpetua.

Noche de ausencia,
umbral de la vida asesinada.


Oscura noche y vacía,
oscura noche,
oscura noche simulada.

Noche sobre un cuerpo arrasado,
noche desterrada,
arrasada.

La más oscura noche arrasada sobre el hombre.

La más oscura y sola noche
sobre el hombre.


Hombre 1, 2 y Mujer.


Volvamos a la vida
como quien no muere en medio de la muerte.

Ya hemos muerto,
pero la vida no muere,
la vida canta.

La vida canta su canto
en medio de la muerte.

Cantemos con la vida,
seamos uno,
luminosos,
limpios ya de toda sombra.

Cuenta y canta con nosotros.
Seamos uno,
luminosos,
limpios ya de toda sombra.


Por aquella ternura que una vez bebimos,
seamos uno,
luminosos,
limpios ya de toda sombra.

Por los que no pudieron levantar su canto
seamos uno,
luminosos,
limpios ya de toda sombra.

Por los que se hicieron hermanos en la sangre de la tierra,
seamos uno,
luminosos,
limpios ya de toda sombra.

Por los nombres y los huesos que nunca encontraremos,
seamos uno
luminosos,
limpios ya de toda sombra.


Seamos uno,
luminosos,
limpios ya de toda sombra,
muertos e infinitos.


Coro de hombres.


Hay en todas partes fuentes de vida muerta.
Fuentes de vida marchitada.
Vida reducida,
vida hecha de abismo,
vida cortada de tajo por el fango.

Hay en todas partes fuentes de vida muerta
que despiertan para hablarnos de la vida.

Escuchen a la vida despertar en su fuente,
la orquesta del agua,

Escuchen la voz reconstituida.

Escuchen al espejo en la sombra.

Habla, habla, habla...

Como una fuente de aire y luz del alba.

Habla, habla, habla...

Se escucha caer una palabra,

Despertando al canto de la vida.

Hay en todas partes fuentes de vida.

Mujeres de maíz,
acequias de agua recién nacida,
jardines de palabras,
piedras de luz.

Hay en todas partes muertos que despiertan a la vida.


Mujer.


Volvamos vida, a la vida.

Coro de hombres
Hombre 1, 2 y mujer


Vida, vida, vida.

Esculpe un monumento
hecho de piedra de luz.
Inventa un canto para nombrarte cada día.

Vida, vida, vida...

Es efímero el día y todo incendia,
alúmbranos,
míranos, somos fruto que por tu canto se mira.

Vida, vida, vida; volvamos a la vida.




Fin