miércoles, 22 de octubre de 2014

Que se incendie todo


La Amorosa Comunidad



Jorge Martínez Mejía

Que a la Amorosa Comunidad entre todo el amor;
que la cubra y la llene tanto,
y que la incendie,
y que no quede ni papel ni ceniza,
ni ceniceros disponibles.

Que se queme todo de tanto, tanto,
tanto amor que entre a la Amorosa Comunidad,
y que el amoroso incendio nos transporte
a un espacio en el que reine el silencio,
y los huéspedes, desnudos desde sus dedos,
respiren como antiguos guerreros;
y que los infelices y los sordos,
y los vendedores de su corazón hecho chatarra,
y la gente que no aprendió a silbar
una canción
escuchen esa música,
y encuentren en un estercolero calcinado su alma limpia.

Que los poetas y los bailarines griten esa noche como lobos moribundos,
como perros caídos de una tormenta,
y que se echen a dormir plenos como un vaso de vino,
y que lloren y beban sus lágrimas,
y que no vuelvan a escribir ningún poema
ni a bailar como locos a mitad de la calle.

Que sólo haya un silencio enorme como una sábana desempolvada,
y frutas secas,
y tus manos apretadas a estas manos tiesas…


Que entre todo el amor a la Amorosa Comunidad,
y lo extinga todo,
y lo lave y lo planche,
y lo mande a caminar
otra vez,
como si fuera la primera
después del incendio.