lunes, 16 de diciembre de 2013

LA SEGUNDA CALLE


 
 
(Madona Latina) Imagen de Guillermo Morgana
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Por Jorge Martínez Mejía
 
 
 



Esta es aquella calle donde una vez desolados nos detuvimos a encender un cigarrillo. Nadie hubiera dicho que nos movíamos hacia otra dimensión, la del oscuro y profundo frío. Esta era la 2 calle de la ciudad. Esta mortandad. Esta demencia. Este griterío enfermo, esta calamidad, esta asquerosa pedorrera de muertos. 

Por esta calle, en la que antes he caminado con miedo, ahora camino con asco. Aquí enterraron los pájaros que cubrieron de gloria a los hombres de la esquina. Date la vuelta y mirá al demente que toca el asfalto en la estridencia de esa música resignada a morir en ruido. 

Ciertamente nos movimos a esta dimensión de vejez, de caprichosa avaricia…Es rotunda la resignación de los labriegos que se hicieron comerciantes de huecos y rumores y tinieblas sobre sus propios huesos. 

Pero recordaba aquella vez que conversábamos sobre una luna de albores, sobre un tranvía que se desplegaba con todos sus vagones hacia el mar saturado de sábados. Todo era música esa vez, música de valles, de hojas enormes flotando en el aire…Era ese sentir que vos dijiste: “Eso no debe morir”… Lo recuerdo bien…éste lugar era sagrado para los que se desvanecieron en silencio.

Nada había aquí… en este reguero de personas hechas cascajos inocentes…hechas cenizas y terror creciente y terror creciente y terror creciente y terror creciente creciente crec crec crec cien ciennnnnn te…
El tipo demente tocó el asfalto y dibujó un instante. Él era un cristo muerto, fascinado por esa botella de alcohol que vende un chino de la esquina en la Primera Avenida y la Segunda Calle…lo vende clandestino por la parte de atrás…fascinado se la llevó a la boca, entonces sintió el recuerdo elaborado de un beso a la tierra, un impulso sacro.


- ¿Vos has falsificado dólares? 

- No, pero conozco a un tipo que los hace idénticos.

- ¿Dónde?

- En Nueva York, cerca de una barraca estilo New Orleans…el tipo te los puede mandar… A nadie le viene mal un doble sábado a las tres de la tarde ¿O no?

 ¿Quién no recuerda esta puta calle y su belleza a la luz de los años?


Yo una vez vi a un torogoz volar de una a otra rama cuando éstos sólo eran guamiles. Y viéndolo bien, este parece ser el peor funeral que haya conocido una calle. Si al menos alguien se detuviera a contemplar este destripadero humano, esta cocina de mierdas y pedos, esta balacera maldita.

Esta época tiene inflamada su arteria principal, tiene carne negra, mocos amarillos y cafés rancios; sal y azúcar y nata muerta. Aún los que dejan de fumar mueren de cáncer, o se les caen los ojos y los dientes de pura educación familiar, de puras recetas y listados, de puras facturas falsas.
 
A menudo, cuando pasamos por esta calle, apresuramos el paso, no por miedo a morir, sino a quedarnos estancados sin decir nada. 
A quedarnos estancados sin decir nada.
A quedarnos estancados sin decir nada.
Sin decir nada.







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viernes, 13 de diciembre de 2013

SEGUNDA EDICIÓN DE EL MUNDO ES UN PUÑADO DE POLVO, A CARGO DE CASASOLA EDITORES






El Mundo es un puñado de polvo, del escritor hondureño, Jorge Martínez Mejía ha sido editado por segunda vez bajo el cuidado de la Editorial Casasola, que dirige el autor y productor hondureño Óscar Estrada. Algunos ejemplares ya circulan en las principales librerías de Honduras y de los Estados Unidos de Norteamérica.
 
 
Nuevo diseño de la novela El mundo es un puñado de polvo, del autor hondureño
Jorge Martínez Mejía
 
 
 
 
El libro, que se publicó por primera vez en octubre de 2011, consta de una edición de tres mil ejemplares que ya han sido distribuidos en distintas librerías de los Estados Unidos y Honduras.

Aunque la dirección editorial ha cuidado en extremo el diseño original con los artes del mismo autor, incluye algunos cambios sutiles, una revisión exhaustiva realizada por el crítico hondureño Hernán Antonio Bermúdez y el propio Jorge Martínez Mejía, lo que hace de la obra una puesta en perfección.

Jorge Martínez Mejía, considerado por la crítica como una de las voces imprescindibles de la nueva literatura hondureña, se ha sumergido en el mundo de las maras y las pandillas, y ha vuelto a la superficie con una obra pulcra, poética, cargada de una profunda sensibilidad social, que ennoblece los sepulcros de miles de jóvenes estigmatizados y criminalizados por una sociedad que sólo conoce la versión policial.

Según Sara Rolla: El mundo es un puñado de polvo resulta novedoso en el panorama de las letras hondureñas, más allá de la virtud de dar vida a ese mundo soterrado y maldito que late detrás de los sepulcros blanqueados de nuestra sociedad hipócrita…

Además, la nueva edición de El mundo es un puñado de polvo, también incluye una aplicación de adquisición digital con muchas facilidades para su encargo, envío de ejemplares físicos a través de Amazon.com

Aunque el nuevo diseño ha respetado el formato original, los detalles que ha agregado Casasola permiten mayor comodidad para una lectura sosegada y agradable.

Esta edición de El mundo es un puñado de polvo espera despertar el interés del lector latino norteamericano por las nuevas producciones hondureñas.

Casasola ha decidido apostar por lo mejor de las nuevas letras hondureñas, y su acierto con El mundo es un puñado de polvo le augura un camino de prestigio entre los nuevos autores del país.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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In Memoria



 
 
Imagen del fotógrafo Maurizio Moro (Italia en B/N)



Por Jorge Martínez Mejía








Calladas, remotas, desde un atardecer
se despiden las hojas
que una vez desnuda como el agua
te bañaron.

Las piedras aún llevan ese aroma
con que las mariposas colorean
la yerba.

Tú también dejabas acampar el aire
en tus ojos,
mágica,
extraña ceguera agitándose como una lanza
sobre el musgo de 
la tarde.

En aquel refugio donde todo se hacía música
fui un pájaro.

¿Lo recuerdas?

Despertaba desconocido
para ver el cristal en que oficiabas
resplandores,
temblores,
catedrales estremecidas.


Obstinada
araucaria,
seducías, destruías intacta
la pesadumbre inmóvil de la calma.

Ardorosa entre sombras,
la luna arriesgaba su beso
lastimándose,
y tú extendías tus ramas
hacia este bosque de raíces
nupciales.


Ah, la caracoleante humedad
de la tierra,
el blando mantel de hojas muertas
palpando tu cuerpo
de espaldas a la luz.


Fuiste una leyenda,
un sueño de flores reclinadas,
de tallos,
de vírgenes eucaliptos y savia
enloquecida.


Mi araucaria,
ahora serías más dura
que una herida,
y la danza de este aire solitario
podría
recordarte.
 


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Del libro Papiro, publicado en 2004.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

SÉ QUE VIENE UN POEMA




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por Jorge Martínez Mejía




Sé que viene un poema, la voz del basural, de la pequeña choza que no resistirá el próximo invierno ni la próxima dictadura. Un poema que tropieza con siglos y rocas y objetos rotos y estupideces y martillazos en los dedos y ventanas cerradas de golpe y remolinos del diablo y noches y sillas mecedoras que se baten solitarias. Yo sé bien que un poema viene en camino, sus primeras voces son sedas o llamas tiernas; viene condenándolo todo, el nombre de este país, el fondo corrupto de esta olla de frijoles podridos, la peste, los rincones donde sólo se llora; el alfabeto de izquierda a derecha, la sangre rala, el día disipado, las mil almas del hambre.
 
Yo sé que un poema ya está escrito, y viene desde ese lugar donde el aire platica en silencio, como el que conversa solitario en la casa.

















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domingo, 1 de diciembre de 2013

YO TAMBIÉN FUI POETA 100% LITERARIO

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©Por Jorge Martínez Mejía



Nací hijo de sastre,...
de bella mujer campesina
con enormes cejas arqueadas
y atroz temperamento.

Tuve la fortuna de caerle mal a Dios,
a los curas, a los pastores de iglesia,
a los directores de escuela,
al entrenador del equipo de fútbol,
al líder trotskista, presidente del partido,
al director de la Carrera de Letras,
el rector vitalicio,
y a la editora oficial de la poesía.

Usé boina y fui poeta de tiempo completo.
Juro que intenté vivir poéticamente
con sublime arte y cadenciosa entonación poundiana;
lejos del mercado,
es decir,
100% poeta literario.

Todo era bello, hasta lo feo.

Pero un día me di cuenta que era calvo,
fui al baño,
y encontré a Madame Bovary
contando sus monedas;
al mismo Nabokov ufanándose de su edición inglesa,
y ahí estaba, el mismísimo Eliot,
tan desagradable y clerical, de pico remilgado
y espinosos Precisamente y Sí y Quizá sí y Pero...

¡La poesía estaba más muerta que nunca!

Mis pobres e imbéciles amigos murieron
mendigando un premio de poesía,
un par de nínfulas borrachas
y un triste viaje,
ida y regreso,
con gastos pagados,
para seguir en la estólida
majadería
de bailar
en las vitrinas.







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De Poemas para las ratas